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La Llave Maestra

La Llave Maestra

Después de meses grabando y eliminando con horror múltiples tomas, finalmente me animé a compartir mi primer video en Instagram.

Esta experiencia me llevó directamente al recuerdo de cuando publiqué mi primer bocado.

Hay algo mágico que sucede en ese instante preciso en el que finalmente das ese primer paso que tanto te costaba, algo que transforma todo...

Cuando compartís por primera vez una creación tuya, se abre un portal invisible. Aparece una separación temporal en tu mente: existe un antes y un después de los bocados; una vida antes y otra después del primer “rec”.

Este fenómeno vuelve a repetirse en diferentes ámbitos de la vida: la primera charla frente a una gran audiencia, el primer evento privado para una empresa, la primera visita al gimnasio tras mucho tiempo...

Aunque cada situación es única, las sensaciones del antes y el después suelen ser parecidas.

Antes gobierna el miedo. Palmas sudorosas. La mente obsesionada con predicciones sombrías, enumerando todo lo malo que podría pasar. Mi cerebro, maestro en excusas, siempre encontraba razones convincentes para no avanzar.

¿Qué van a pensar de mí?

Después, la historia cambia radicalmente. Aparece la ilusión, una especie de inyección pura de adrenalina. Si antes no podía dormir por temor a lo que podría fallar, ahora no duermo por la emoción de todo lo que quiero lograr.

¿Cómo potencio esta sensación?

El contraste entre ambas realidades es tan fuerte que la separación temporal resulta chocante al analizarla. Pero aun así, frecuentemente la ignoramos. Cruzamos del antes al después sin reconocer la llave que abrió ese portal. Y cuando llega otro momento decisivo, no tenemos la llave cerca. Tenemos que redescubrirla.

Pero esta Llave Maestra es demasiado importante como para descuidarla.

Es la que nos impulsa a explorar. A correr riesgos. A perseguir nuestros intereses y escuchar atentamente nuestra intuición.

Es la que activa el “modo persecución”: ese estado de Inmersión Total donde parece que el universo conspira a nuestro favor, iluminando claramente el camino hacia nuestro objetivo.

Fue esa misma llave la que me llevó del antes al después de los bocados. Del antes al después del gimnasio. Y ahora, del antes al después de la cámara.

Por suerte, aprendí a reconocerla rápidamente. En su lomo dorado lleva grabado, en letras mayúsculas, un mensaje contundente...

NO PIENSES. HACELO.

Para masticar...

¿A qué le seguís dando vueltas en lugar de animarte a actuar?